La fiebre porcina en China desata una crisis de abastecimiento global.

La fiebre porcina en China desata una crisis de abastecimiento global.

Se estima que el gigante asiático debe aumentar entre un 30% y un 50% sus importaciones de carne de cerdo por las pérdidas que genera la enfermedad en su rodeo.

El costo de vida aumentó 8,6% anual en mayo en China, y se prevé un alza de 8,3% más en los próximos 6 meses. Esto sucede cuando la inflación de abril ascendió a 2,5% anual, el mismo nivel de los últimos 10 años.

Esta fenómeno está en relación directa al alza del precio de la carne de cerdo, principal componente de la dieta de la República Popular, y que ha crecido más de 40% en los primeros 5 meses del año, y podría trepar a 80% en diciembre de 2019.

El consumo per cápita de de carne de cerdo en China alcanzó a 56 kilos por año en 2018; y esto ha tornado a la República Popular en la principal consumidora mundial de carne de cerdo: 58 millones de toneladas el año pasado.

El auge del precio de la carne de cerdo no se refleja todavía en el índice de inflación (CPI), debido a que el resto de la canasta de alimentos (vegetales, frutas, aceites, etc.) ha caído significativamente (un 8% en 2018); y lo mismo ha ocurrido con los precios no alimentarios, incluso los de la industria manufacturera.

Esto es obra del cambio tecnológico que experimenta en la actualidad la República Popular, profundamente volcada a la nueva revolución industrial, con el consiguiente aumento de la productividad.

En 2007/2008, se produjo China una epidemia denominada “enfermedad respiratoria”, que afectó a más de 40% de la población porcina, y elevó la inflación más de 9% anual. Lo que sucede ahora es que el aumento del precio de la carne de cerdo en el mercado domestico provocado por la “fiebre porcina” no es lo fundamental en términos globales.

Lo que fija hoy el precio de las carnes en el mundo es la magnitud de las importaciones que realiza la República Popular. China experimenta una extraordinaria disminución de la producción cárnica como consecuencia de la “fiebre porcina”: 51,4 millones de toneladas menos a contar de octubre de 2018, lo que implica que debe aumentar entre 30% y 50% las compras en el exterior en los próximos 12 meses.

Por eso lo que está en marcha es una crisis global de abastecimiento de magnitud histórica, porque ningún país del mundo está hoy en condiciones de satisfacer la gigantesca demanda de la República Popular, bruscamente incrementada por la “fiebre porcina”: Estados Unidos, el primer productor mundial después de China, posee un stock ganadero porcino de sólo 70 millones de cabezas.

Este acontecimiento fuerza una reestructuración del mercado mundial de proteínas, y el surgimiento, igualmente necesario de nuevos protagonistas. Tyson Foods, la segunda empresa productora de carnes de Estados Unidos, acaba de anunciar una inversión de U$S 2.500 millones en Kazastan, el país de Asia Central que integró la Unión Soviética hasta 1991, y que es fronterizo con la República Popular, destinado a establecer una cadena de frigoríficos de alta tecnología y un sistema intensivo de producción de carnes, orientado 100% a China.

El mundo entero replantea su producción cárnica para adecuarla al cambio de las condiciones mundiales provocado por la epidemia de “fiebre porcina” en China, el gran acontecimiento alimentario en 2019/2020.

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