El impacto ambiental en foco: el aporte clave que realiza el Maíz

El impacto ambiental en foco: el aporte clave que realiza el Maíz

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El cultivo mejora la capacidad de infiltración de agua, lo que reduce la erosión hídrica y preserva el suelo. Cómo gestionar los nutrientes y prepararse para las nuevas enfermedades.
El imperativo de la sustentabilidad en la producción agrícola es una demanda de toda la sociedad y fue el foco de todo un módulo del XI Congreso de Maíz, que se está desarrollando en Pergamino.
María Carolina Sasal, especialista del INTA Paraná, contó por qué el crecimiento del maíz representa una oportunidad para la intensificación ecológica en tiempos en que preocupa a toda la sociedad el impacto ambiental de la agricultura.
Comenzó recordando los estudios (Universidad de La Plata) que detectaron la presencia de herbicidas y plaguicidas en la desembocadura de los arroyos, que vienen de las zonas agrícolas de Santa Fe y Entre Ríos, en el río Paraná. Y también indició que en los tejidos de las madrecitas de agua del arroyo Pergamino encontraron 17 tipos diferentes de plaguicidas.
“Se están encontrando residuos y trazas de moléculas químicas en lugares que no son blanco y en los que no deberían estar”, insistió. En el caso de Entre Ríos, que tiene pendientes importantes, la erosión hídrica -cuando llueve con intensidad- es la que suele llevar estas moléculas hasta los cursos de agua.
Lo que vienen observando en el INTA Paraná es que el maíz realiza un aporte importante para mitigar este problema ambiental. En los lotes en los que la rotación fue maíz, trigo y soja midieron una pérdida de glifosato por escurrimiento del 1%. En cambio, en los que se hizo monocultivo de soja ese valor llegó al 5%. “Es que la primera secuencia favorece la infiltración del agua de lluvia y reduce la erosión hídrica”, explicó.
En su disertación, la ingeniera Silvina Restovich, del INTA Pergamino, advirtió que en los esquemas agrícolas actuales hay una pérdida de calidad de suelo, una alta dependencia del sistema fósil y una menor capacidad para prestar servicios ecosistémicos. “Hay que revertir esta situación y gestionar las nutrientes y la materia orgánica para mejorar la fertilidad y la productividad a largo plazo”, propuso.
En este camino, que es clave para la sustentabilidad de la agricultura argentina, dijo que es fundamental considerar leguminosas como la vicia para incorporar carbono y nitrógeno, y no solo la fertilización clásica.
“Debemos fomentar la actividad biológica en los suelos y las reservas de carbono y nitrógeno, es una cuestión crítica para la sustentabilidad de los sistemas agrícolas. Para lograrlo hay que diversificar secuencias, dejar de perder nutrientes e incorporar más carbono y nitrógeno”, insistió.
También destacó los beneficios de una alternativa que no tiene un nombre que genere confianza pero si muchos beneficios: el nabo forrajero. “Es un mejorador físico del suelo, por su impacto en la macroporosidad, e incrementa el carbono y el nitrógeno en el suelo, asociado a sus sistema de raíces, que además influye en forma positiva sobre los microorganismos”, aseguró.
María de la Paz Giménez Pecci, del Instituto de Patología Vegetal (Ipave) del INTA, analizó la influencia del ambiente en las enfermedades del maíz.

Lo primero que dijo es que hay que considerar las enfermedades como un sistema y no sólo como un patógeno puntual que transmite un determinado vector. En este sentido recordó que la adopción de nuevas tecnologías de manejo, por ejemplo la siembra directa, influyó en el desarrollo de algunas enfermedades porque los inóculos sobreviven en los rastrojos.

También está incidiendo el cambio climático, que incrementa la temperatura, y la adopción de fechas de siembra tardía, porque modifica el equilibrio entre un cultivo y un ambiente determinado.
La especialista advirtió que hay que prepararse para la irrupción de nuevas enfermedades en la zona núcleo. “Hay patogenos que están bajando de la zona subtropical hacia las regiones templadas, por el cambio climático y las siembras tardías, como la mancha gris y la mancha blanca, por ejemplo, que son enfermedades importantes”, concluyó.